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viernes, 24 de febrero de 2023

12º Coloquio Abierto del Foro - 27-2-2023

12º Coloquio Abierto del Foro - 27-2-2023


    Tendrá lugar el próximo lunes, día 27 de febrero. Y lo celebraremos, como viene siendo habitual, en el salón de actos de la Parroquia La Sagrada Familia, en la calle Antonio Toledano, 23; 1º, de Madrid.

 

    Según anunciamos en el anterior coloquio, queremos que este de febrero y los dos que nos quedan hasta final de curso tengan como trasfondo el LX Aniversario de la Inauguración del Concilio Vaticano II


    El objetivo es que al final, tras nuestras reflexiones, podamos hacer público un Documento del Foro, un Argumentario, en favor no sólo del Concilio sino también en favor de proseguir las reformas que entonces quedaron sólo sugeridas o no cuajaron o que hoy se ven mucho más necesarias que a mediados de los años sesenta del siglo XX. El curso pasado, hablando de la Sinodalidad, ya salieron estos temas a relucir

 

    De las personas que participamos en el Foro “Curas de Madrid y Más” sólo unas pocas ya erais adultas en 1962. Otras éramos críos muy pequeños y el resto aún no habíais nacido. El Concilio, por tanto,  es para muchos de nosotros algo de lo que hemos oído a hablar, pero no algo que hayamos vivido y conocido como un acontecimiento contemporáneo nuestro. Por ello, de cara a redactar un argumentario para defenderlo y para proponer que se vaya más allá de las reformas que él inició, es necesario, previamente, que comprendamos el alcance de algunos de los problemas que se debatieron en torno a él y a sus propósitos. El debate comenzó desde el mismo momento en que, el 25 de enero de 1959, Juan XXIII anunció a la Iglesia Católica y al resto del mundo su intención de convocarlo. Para llevar a cabo el “aggiornamento” de la Iglesia, su actualización, su puesta al día.

 

    Ese propósito, el de actualizar la Iglesia Católica, despertó enormes  expectativas y no sólo entre los católicos, pero también suscitó polémicas enormes. Y las ha seguido suscitando desde entonces. Hemos considerado oportuno que en el coloquio del día 27 reflexionemos sobre ello.

 





    De fondo hay una pregunta, que es sobre la que queremos que gire nuestro XII Coloquio Abierto:

 

¿Tiene la Iglesia libertad para actualizarse?

 

    La pregunta tiene más transcendencia teológica de lo que en su formulación sencilla parece, como seguramente se verá a lo largo del coloquio.

 

¿Qué pensamos nosotros? y ¿Por qué lo pensamos?

 

Y si pensamos que sí ¿hasta qué punto puede llegar la actualización de la Iglesia? ¿Tiene libertad para cambiar algo de su Credo, de su Moral, de su estructura de funcionamiento interno?

 

 

Saludos cordiales. Buen inicio de la Cuaresma.

 

Jesús L. Sotillo.

En nombre de la Comisión permanente


martes, 26 de abril de 2022

Décimo coloquio abierto del Foro "Curas de Madrid y Más"

 A vueltas con la Sinodalidad






Después de la presentación y oración,  el coloquio propiamente dicho, lo presentó y coordinó Mila de Diego. Hubo, un cambio de última hora, En lugar de intervenir Marta Merino, lo hizo Ester Velasco. Motivos de salud de última hora le impedían estar presente, por lo que le pedimos a Marta que ocupara su puesto, cosa que ella generosamente aceptó.



 Sin embargo, ayer mismo, Ester nos envió un video con su intervención. Conoce muy bien el Consejo de Mujeres Católicas (CWC) y el Sínodo de las mujeres, que están preparando. Y nos habló de ello y de su opinión respecto a las preguntas del Coloquio. Fue Breve y muy interesante.







Luego tomó la palabra África de la Cruz. Su intervención fue espectacular. Quedamos con ella en que la grabe en audio y nos la haga llegar, para reenviárosla a todos vosotros.



El coloquio posterior fue muy interesante. Hubo intervenciones centradas en hablar de qué debería cambiar en la Iglesia católica para que fuera realmente una Iglesia Sinodal, de iguales. Pero, sobre todo, las hubo para hablar de si hay posibilidades de que eso ocurra y sobre cómo tratar de conseguirlo. En el centro del debate, como problema apareció enseguida, como cabía esperar, el clericalismo, discriminatorio, y el poder enorme que acumula la jerarquía sobre el resto de los miembros de la Iglesia. ¿Eso se puede cambiar? ¿Va a cambiar el Sínodo algo en esa dirección?


Algo se barruntará cuando la Secretaria General del Sínodo haga público en septiembre de este año el "Instrumentum Laboris 1 ", documento de trabajo que tienen que estudiar los episcopados de todo el mundo y enviar sus comentarios y enmiendas al Vaticano. Y más se percibirá en el "Instrumentum Laboris 2 ". La Secretaria General lo hará público en junio de 2023 .


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 A vueltas con la Sinodalidad 

Décimo Coloquio abierto del Foro Curas de Madrid y MÁS” 


VAMOS A SINODALEAR 

Exposición de África de la Cruz Tomé en el Foro de Curas y Más” 

25 abril 2022 


Soy Mª África de la Cruz y estoy muy contenta de estar trabajando el tema de la Sinodalidad. Me ha pillado en un momento dentro de mi evolución personal óptimo; tengo mucho tiempo y lo estoy invirtiendo en leer y escuchar a los que saben de este tema. Y creo en este momento, que sé bastante. Y me gustaría terminar mi vida trabajando y actuando sinodalmente con quien conmigo quiera sinodalear”. 

Nos encontramos para charlar un rato sobre la sinodalidad. Mi exposición va a tener tres partes. Una primera introducción o contextualización sobre el tema del que voy hablar, otra segunda sobre las características de la Iglesia sinodal que queremos, que soñamos y una tercera sobré qué pasos y acciones concretas podemos empezar a dar hacia esa Iglesia sinodal que deseamos. 



INTRODUCCIÓN O CONTEXTUALIZACIÓN 

La introducción tiene cuatro puntos. 


En primer lugar, quiero presentar el Sínodo de la Sinodalidad como una necesidad y una oportunidad para esta Iglesia que vivimos


La Iglesia nuestra es una Iglesia en crisis y fracturada. Yo la percibo como una Iglesia cerrada en sus cuarteles de invierno, con unas patologías toxicas: clericalismo, autoritarismo, carrerismo, jerarquismo. Es decir, con muchos ismos” patológicos. Y frente a esa Iglesia muerta, - la semana pasada leí un artículo de Xavier Pikaza, sobre la Iglesia muerta y resucitada-, frente a esa Iglesia museo, que dice el Papa Francisco, la Iglesia sinodal donde todos los bautizados somos llamados a compartir autoridad y responsabilidad. Es necesaria por su estado crítico, pero, a su vez, es, también, una oportunidad para la revitalización de nuestra Iglesia. Y este es el segundo punto. 



El Sínodo y la revitalización de la Iglesia con la fuerza del espíritu y con nuestra participación


Frente a estar hoy en la iglesia como meros espectadores, una Iglesia sinodal nos convoca a ser todos protagonistas y participantes en el ser y el actuar de la Iglesia. Eso es la sinodalidad, un caminar juntos en comunión, común unión, participando todos en la misión encomendada en esta Iglesia. Nuestra participación es imprescindible para ayudar al Espíritu, que, por supuesto, Él es el motor principal, pero nuestra participación es imprescindible, necesaria. Ya hemos empezado a sinodalear, esto que estamos haciendo ahora es sinodalidad: escucharnos recíprocamente y todos al Espíritu. 


Como en todas las instituciones, en la Iglesia debería haber un departamento I+D+I, Investigación, Desarrollo, Innovación. Y en ese encuadre, la Sinodalidad sería nuestra oportunidad de Investigación, Desarrollo e Innovación, imprescindible en toda institución que quiera responder a las necesidades cambiantes de sus destinatarios, de sus clientes. 


El tercer punto que quiero contemplar en esta Introducción, que lo único que busca es refrescar vuestros conocimientos previos, nada nuevo os estoy diciendo, ya lo sabéis… El punto tercero en el que quiero detenerme es la dimensión procesual de este sínodo sobre la sinodalidad. No es un acontecimiento limitado en el tiempo, sino que es un camino, un proceso, con distintas fases, con distintos momentos. Y es un proceso de cambio, de mejora, de innovación sine die, con una larga duración porque la dinámica de Investigación, Desarrollo e Innovación en que nos introduce debería ser in eternum, para siempre. Por tanto, si el Sínodo de la Sinodalidad es un proceso que va a durar largo y tendido, nos pide paciencia y resistencia y reconocimiento de que los frutos no van a llegar de la noche a la mañana, que poquito a poco iremos viendo los cambios positivos, pero no debemos impacientarnos. La institución eclesiástica es muy potente y los cambios que exige este Sínodo sobre la Sinodalidad no se hacen de la noche a la mañana. 



Por último, en esta Introducción, el proceso sinodal es un proceso espiritual que exige conversión personal y comunitaria y reforma de las estructuras eclesiales. Esto dicho así parece poco exigente pero no es verdad. Tanto la conversión de nuestras mentes y nuestros corazones como la reforma de las estructuras eclesiásticas son un proceso muy exigente, pero lo que tenemos que tener claro es que son condiciones de posibilidad. No habrá una mejora, una sinodalidad, sin estas dos condiciones. No la habrá si la reforma de estructuras y la conversión personal y comunitaria no se van dando la mano. Las dos deben ser necesarias y de obligado cumplimiento para que pueda haber sinodalidad. 



Hasta aquí una puesta a punto de vuestros conocimientos, abordamos la segunda parte. 


CARACTERÍSITICAS DE ESA IGLESIA DEL FUTURO, ESA IGLESIA SINODAL, QUÉ SOÑAMOS, QUÉ QUEREMOS Y POR LA QUE ESTAMOS AQUÍ. 


La primera característica de la iglesia sinodal: es una Iglesia fiel a Jesús y a su Evangelio

Es un punto de partida. No debimos desviarnos de él. Así empezó el movimiento de Jesús que llegó a ser una Asamblea. De movimiento a Asamblea y de ahí a Iglesia jerarquizada. La voluntad de Jesús, la misión que él tuvo y que nos encargó continuar, predicad el Evangelio, esa es la razón de ser de una Iglesia sinodal y, por tanto, de todos los protagonistas, de todos los bautizados. En ella estamos para hacer vida el Evangelio, la Buena Noticia de Jesús. 


La segunda característica de esa Iglesia sinodal es que es una Iglesia Pueblo de Dios, donde todos somos iguales en dignidad, por el bautismo, y diversos en las funciones que podemos asumir dentro de ella


Esta nueva eclesiología nace o renace de la eclesiología del Vaticano II. Frente a una Iglesia organizada jerárquicamente, una Iglesia Pueblo de Dios, con una teología del nosotros, de la comunidad. Yo estoy contra el principio de que la jerarquización es un componente esencial de una iglesia. En una Iglesia sinodal no puede haber estratos, sobre todo, si esos estratos van asociados al poder, ni pirámide vertical ni pirámide invertida. Donde hay estratos de poder no hay sinodalidad. Y yo creo que este es un punto muy muy importante dentro de la sinodalidad. Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, donde todos hablamos, todos tenemos algo que aportar, todos podemos enseñar y todos tenemos que aprender, eso es la sinodalidad. Una iglesia donde todos participamos y todos somos corresponsables en la Misión compartida. La Misión es única, id y predicad el evangelio”, para todos los bautizados dentro de la Iglesia. 


La tercera característica de la Iglesia sinodal es que es una Iglesia servidora y del cuidado, una Iglesia al servicio de la humanidad, toda ella ministerial, toda ella sacramento de salvación, de liberación del hombre, según su contexto, según su realidad; Iglesia servidora y del cuidado donde la ocupación de todos los miembros sea procurar la salvación, la liberación de todos los humanos o de toda la realidad social. 


Cuarta característica, una Iglesia encarnada en el mundo y su tiempo, en dialogo con la sociedad y con los signos de los tiempos. Esto la exige una renovación constante, permanente, en su teología, moral y liturgia. Toda institución humana es evolutiva y no puede refugiarse en sus cuarteles de invierno, tiene que ser una Iglesia de puertas abiertas, una Iglesia en salida, una Iglesia atenta a las demandas de los tiempos, los nuevos problemas, las nuevas preguntas de la sociedad. 


En quinto lugar, una Iglesia pobre y para los pobres. Dentro del Evangelio está muy clara la incompatibilidad de la riqueza y el servicio eclesial que Jesús pedía a sus seguidores. Él ha venido a liberar, a servir, sobre todo, al pobre, al necesitado. Y eso no lo puede cambiar ninguna institución temporal. La riqueza, y sobre todo si se une al poder, es un antídoto contra el servicio que la Iglesia tiene que desempeñar. 


En sexto lugar, la Iglesia que soñamos es una Iglesia inclusiva, donde los laicos y, especialmente, las mujeres hagan todo lo que sean capaces de hacer. Personalmente, me parece una lástima, y lo lamento, el despilfarro que esta institución hace de sus recursos. Es una lástima lamentable que siendo el laicado y las mujeres la mayoría de los miembros de la Iglesia no tengan nada que decir, nada que aportar. Esto es insostenible. La Iglesia tiene que revisar esta tendencia a excluir a parte, una parte muy importante, de sus miembros. La iglesia debiera ser Iglesia inclusiva. 


Por último, como séptima característica, Iglesia debiera ser también comunidad de comunidades, una Iglesia a tamaño humano, donde nos conozcamos y de verdad nos podamos escuchar, donde podamos dar de sí lo mejor que cada uno de nosotros tengamos. Esto, ser comunidad de tamaño humano, nos hará ser una Iglesia mucho más igualitaria, y mucho más responsable, corresponsable, en la Misión. Siempre y cuando haya una estructura de gobierno compartido y un liderazgo comunitario, un liderazgo que no sea un poder, una distinción, sino que sea un servicio y, como tal, sea voluntario. Según su capacidad, vocación, competencia y voluntad, los servidores tienen que ser elegidos por las comunidades para que el liderazgo sea una función a realizar como servicio, siempre temporal y con rendimiento de cuentas. Ser líder elegido y corresponsable. 


Por último 


¿QUÉ PASOS Y ACCIONES CONCRETAS PODEMOS EMPEZAR A DAR YA AHORA EN LA COMUNIDAD DONDE NOS ENCONTRAMOS, EN EL CONTEXTO EN EL QUE NOS DESENVOLVAMOS? 

Para desarrollar este punto me remito a la tarea propuesta por la Secretaría General del Sínodo para esta primera fase diocesana con la pregunta fundamental. ¿Cómo vemos la sinodalidad en nuestra Iglesia hoy y qué pasos nos pide el Espíritu dar para crecer en sinodalidad? 


Está muy bien empleado el término pasos” del proceso, el poquito a poco del crecer. Crecer es desarrollar un paso adelante, algo más cualitativo y cuantitativo. 


Para estructurar los seis puntos de este tercer apartado me ajusto a la metodología que ya nos es familiar, ver, juzgar y actuar. 


¿Por dónde tenemos que empezar y cómo podemos empezar ya? 


1. Si la sinodalidad supone una conversión personal y comunitaria ahí tenemos nuestro primer escalón: Revisar personal y comunitariamente nuestro ser, estar y actuar como bautizados en un proceso de sinodalización de la Iglesia, para, poco a poco, pasar de la Iglesia jerarquizada a una Iglesia sinodalizada. 


2. ¿Cómo avanzar en la conversión? Pues la condición de posibilidad es la formación


Podemos ya empezar a decidir qué actitudes y comportamientos de nuestro bagaje comportamental, -lo que somos y hacemos-, necesitan una acomodación para pasar de la pasividad en la que estamos educados -y hasta nos sentimos a gusto-, a una actividad protagonista y corresponsable. Esta es una tarea de larguísima duración y nos va a costar mucho y lo tenemos que ir haciendo poco a poco. Lo primero, para poder cambiar es tomar conciencia de que nuestra pasividad no es lo mejor que nos puede suceder. Que esa aparente comodidad de mande, que yo obedezco”, a la postre nos ha traído a esta situación de la que ahora nos quejamos y de la que somos victimas. Pasar de la pasividad a la actividad actuando. Pasar de la sumisión y la obediencia a la iniciativa, al protagonismo, a la propuesta y al riesgo de equivocarnos. Y saber que nuestra acción va a ser controlada y que de ella hay que dar, rendir cuentas. Y con las actividades comunitarias, lo mismo, el mismo proceder. 


Revisar nuestras actitudes, nuestros compromisos y nuestra disponibilidad es un buen punto de partida. 


3. Participar en los programas que decidamos en el proceso de formación por dónde vamos a empezar. Tomar parte en el proceso de decisión, qué queremos cambiar y cómo lo queremos cambiar. Desde el primer momento del proceso de toma de decisión nuestra presencia es necesaria para que nuestro compromiso pueda, luego, ser el motivo para el cumplimiento de las promesas. Comprometernos en el proceso de decisión para responsablemente conseguir los frutos esperados. 


4. En cuarto lugar hay que someter las decisiones a los complementos circunstanciales. Programar las actividades concretas de la formación. Una formación siempre activa. Aprender a hacer haciendo, porque se trata de cambiar actitudes y comportamientos. Y actuar de otra manera exige participar en esas actividades, que pueden ser como el ensayo de la conducta deseable. Programar actividades en el tiempo y evaluar los resultados que se van obteniendo, para utilizar la evaluación y la mejora como puntos imprescindibles en todo proceso de formación. 


5. Y a mí me parece, y es el quinto punto de mi propuesta, muy necesario y muy accesible el aprender a trabajar en equipo, porque somos muy individualistas y en una sinodalidad, en un caminar juntos. El equipo, con el reparto de funciones, es la metodología que se ajusta como horma a un zapato a la sinodalidad. Sobre el trabajo en equipo hay muchísima literatura y hay muchos expertos que saben mucho de cómo se aprende a trabajar en equipo. A nosotros nos puede parecer hasta de sentido común, porque muchas de las cosas las sabemos, pero nos pasa como al burgués gentilhombre, -que hablaba prosa sin saberlo-1. Lo sabemos, pero el problema es practicarlo, ponerlo en acción. Es decir, el equipo como espiritualidad del nosotros, donde la misión compartida nos corresponsabiliza en los resultados. Estoy hablando de aprender a cooperar frente a competir. Individualmente competimos, en equipo cooperamos. 


6. Y, por último, cómo este proceso de sinodalización de la Iglesia es un proceso largo y perenne, podemos empezar ensayando aquellas conductas que nos parezcan más urgentes, más necesaria o más fáciles ¿Por dónde empezar? Cada comunidad tiene que ver qué es lo que más necesita. 


Y desde ese compartir la toma de decisiones, adelante con los faroles. Poniendo toda nuestra mejor disposición en la mejora de nuestras actitudes y comportamientos, que por ahí hay que empezar. 

Pues que así sea. 


(1).  Moliere. El burgués gentilhombre. Acto I, Escena IV.  


África de la Cruz Tomé 

jueves, 22 de abril de 2021

Ante las elecciones en la Comunidad de Madrid

 


Ante las elecciones en la Comunidad de Madrid 

Reflexiones de la Comisión Permanente del Foro “Curas de Madrid y Más” para compartir con el resto del Foro 


Madrid: 21 de abril de 2021 



La Comisión Permanente del Foro “Curas de Madrid y Más” pone en conocimiento del conjunto de miembros del Foro cuál es la postura mayoritaria de sus componentes ante las próximas elecciones en la Comunidad de Madrid

Somos conscientes de que no todos los que acudimos a nuestros encuentros pensamos lo mismo sobre cuál ha de ser el sentido concreto de nuestro voto. No creemos, asimismo, que a partir de la lectura de los textos bíblicos quepa señalar una opción política como la única que representa y articula de forma clara y plena lo que Jesús consideraría reflejo de “la voluntad de Dios”. Pero, os hacemos llegar nuestras reflexiones por si pueden seros de alguna utilidad en medio de las que también vosotros y vosotras, sin duda, estaréis haciendo. Nos hubiera encantado poder realizarlas juntos y juntos haber llegado a formular una posición consensuada, pero las circunstancias no lo permiten. 




Nuestro punto de partida 

Desde la interpretación que muchos de los miembros del Foro hacemos de los relatos evangélicos y de las enseñanzas que trasmite el resto de los escritos del Nuevo Testamento, y escuchando el mensaje de la Constitución dogmática “Gaudium et Spes” del Concilio Vaticano II, consideramos que, por fidelidad a Jesús, debe ser objetivo prioritario de los que nos decimos seguidores suyos lograr que en la sociedad disfruten del mayor bienestar posible cuantas más personas mejor, sin excluir por principio a nadie. Creemos, por tanto, que nuestro empeño político ha de ser que nuestros gobernantes tomen cuantas medidas sean necesarias para aliviar el sufrimiento de quienes viven en una situación de malestar permanente. Y esto, que habrían de hacerlo siempre, consideramos que cobra mayor razón de ser, si cabe, en estos tiempos de crisis social, sanitaria y laboral que estamos atravesando a causa de la pandémica COVID19. 

Haciéndose eco de la Doctrina Social de la Iglesia y desarrollándola, el papa Francisco desde los inicios mismos de su pontificado ha insistido constantemente en que esta preocupación debe tenerla como propia todo cristiano. Lo dijo ya en la Exhortación apostólica “Evangelii gaudium”, dada en noviembre de 2013, sale a relucir en la Encíclica “Laudato si'”, dada en 2015; y recorre de principio a fin la Encíclica Fratelli tutti”, dada en 2020. “Es un mensaje tan claro – dice en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium” –, tan directo, tan simple y elocuente, que ninguna hermenéutica eclesial – de los textos neotestamentarios – tiene derecho a relativizarlo” (EG 194). 

Siendo estas las convicciones que compartimos, nos causa profunda preocupación cuál acabe siendo el resultado de las elecciones convocadas en la Comunidad de Madrid. Del mismo depende que en ella se camine hacia el logro del objetivo mencionado o que deje de estar entre las preocupaciones de las personas elegidas para regir nuestras instituciones. 2 


No es una preocupación meramente teórica, sino fundada tanto en cómo se ha gobernado la Comunidad desde las últimas elecciones, como en las circunstancias concretas en que se han convocado las del próximo día 4 de mayo, tan sólo un año y diez meses después de aquellas 



Nuestro análisis de la situación 

Después de un largo proceso negociador, Isabel Díaz Ayuso superó la sesión de investidura, el 14 de agosto de 2019, y asumió el gobierno de la Comunidad, en coalición con Ciudadanos y contando con el apoyo externo de VOX. Por entonces no cabía pensar que su política fuera a ser menos liberal que la que llevaba ejerciendo el PP desde que comenzó a gobernar Madrid en 1995. Sin embargo, pronto empezó a verse que su liberalismo político era más radical que el de sus antecesores y antecesoras en el cargo. Se vio, también, enseguida que desde la presidencia de la Comunidad iba a ejercer de jefa de la oposición al gobierno de coalición del PSOE y de Unidas Podemos, con una crispación y un radicalismo mayor que el del presidente de su partido, Pablo Casado, y a la altura del practicado por los dirigentes de VOX. Ambos aspectos de su modo de gobernar en Madrid y desde Madrid se pusieron más en evidencia a partir del comienzo de la crisis provocada por la irrupción del COVID19 y con los sucesivos y diversos estados de alarma

Durante esta grave crisis sanitaria el ambiente político nacional y en especial el de la Comunidad de Madrid se ha crispado hasta alcanzar cotas muy elevadas. Y, como consecuencia de esta crispación, ha crecido la agresividad hacia el oponente político. VOX llega a describirlo como un “enemigo de España”, al que hay que expulsar del tablero de juego. De este modo, cuando la pandemia exigía unir fuerzas para combatirla, desde el PP nacional, desde el PP de la Comunidad de Madrid y desde VOX se ha arremetido contra prácticamente todas las decisiones que tomaba el Gobierno, fueran las que fueran. En estos ámbitos los gritos histriónicos no dejan escuchar las razones ni los datos, y crean un escenario en el que se nos escapaban los debates importantes, fomentando el frentismo. Pero es preciso destacar que este modo de proceder no puede generalizarse, pues en otros ámbitos, sin renunciar a las legítimas y necesarias diferencias, se ha buscado la convergencia de las diversas posturas, pensando en el bien común de los españoles. Es el caso del Ministerio de Sanidad y la mayor parte de las Comunidades Autónomas. O el del Ministerio de Trabajo y Economía Social y la Patronal y los Sindicatos

Apenas comenzó la pandemia a mostrar sus efectos más dañinos, se vio que las personas más susceptibles de resultar contagiadas eran las de mayor edad. Quedó demostrado que ni el sistema sanitario regional, gestionado por el Partido Popular desde 1995, ni la mayor parte de residencias de la Tercera Edad, dependientes de la Comunidad de Madrid, estaban en condiciones de prestar una atención adecuada a los miles de residentes que comenzaron a contagiarse en masa. Muchos de ellos, aplicando protocolos establecidos por la Comunidad, no fueron derivados a los hospitales y murieron solos, sin ayuda médica y con sufrimiento insoportable, al ahogarse en su propia insuficiencia respiratoria. Serán los tribunales quienes dicten sentencia sobre las diversas denuncias interpuestas por familiares de las víctimas, mientras tanto las actuales autoridades regionales no han reconocido la existencia de tales problemas, ni han admitido responsabilidad alguna en los padecimientos y en las muertes de tantas personas. 3 


Tampoco han dado síntoma alguno de que tengan intención de cambiar el tipo de políticas que han generado los problemas mencionados. Más aún, cuando en España, como en el resto del mundo, faltos de un tratamiento médico eficaz contra el virus y carentes de vacunas que evitaran los contagios, el Gobierno Central optó, como medidas de urgencia, por imponer diferentes modos de confinamiento y rastrear a los posibles contagiados, para que no contribuyeran a la expansión del virus, la Comunidad no sólo no contrató el personal necesario para llevar a cabo un rastreo exhaustivo, sino que, además, durante la primera ola, Isabel Díaz Ayuso criticó ferozmente las órdenes de confinamiento. Y en las siguientes, cuando pudo gestionarlos de forma directa, la presidenta se ha inclinado por decretar un tipo de restricciones de movilidad que salvaran los intereses de los comerciantes, especialmente los de la hostelería y los locales de ocio, aunque su eficacia para frenar los contagios sea muy limitada. Esto muestra que ha antepuesto lo económico frente a lo sanitario. Y, a su vez, ha seguido impulsando una gestión de lo público, incluida la fiscalidad, que beneficia a los mejor situados en la escala social, menoscabando la protección de los más vulnerables. Es decir de los que necesitan ayuda para hacer frente a su dependencia, o a su falta de vivienda o a su precariedad económica y cultural o a sus condiciones de vida indignas. Podrían ponerse numerosos ejemplos, pero baste citar lo que desde octubre lleva pasando con muchas de las personas que malviven en la “Cañada Real”. 

Así las cosas, Isabel Díaz Ayuso, tomando como excusa la moción de censura que el PSOE y Ciudadanos presentaron el día 10 de marzo en la Comunidad de Murcia, ha convocado las elecciones anticipadas que dan pie a la redacción y publicación de estas Reflexiones de la Comisión Permanente del Foro “Curas de Madrid y Más”. Es claro su propósito de desembarazarse de la incómoda compañía de Ciudadanos, aunque, a tenor de lo que indican las encuestas, para gobernar necesite los votos de VOX. Es una posibilidad que no descarta. Aunque conlleve la inclusión de algunos de sus dirigentes en el gobierno de la Comunidad. Y sin dar importancia a que promuevan políticas de enfrentamiento contra los que consideran “malos españoles” y de exclusión de aquellos que reclaman ayuda en su indigencia o atención a su diversidad, por no considerarlos dignos de recibirlas. 


Nuestros temores y nuestra postura 

Esta posibilidad, con claros visos de convertirse en real, nos alarma enormemente. Y no sólo como parte de la ciudadanía de Madrid sino también, insistimos, como cristianos y cristianas seguidores de Jesús. En coherencia con nuestra fe, consideramos un deber procurar que la sociedad, en general, y nuestra Comunidad, en concreto, tengan una legislación y un gobierno que defiendan y protejan los intereses de las personas más necesitadas, que viven o transitan dentro de sus límites territoriales. 

A nuestro juicio, esto debe formar parte del objetivo general, ya señalado, de que entre nosotros disfruten del mayor bienestar posible cuantos más hombres y mujeres mejor, no sólo quienes tienen una posición social más desahogada. Pero creemos que si para legislar y gobernar en Madrid llega a producirse la coalición entre el PP y VOX lejos de caminar en esa dirección, tomaremos el sendero contrario. Ya que al ultra liberalismo político y económico de Isabel Díaz Ayuso y su partido se sumarán las propuestas anticonstitucionales, antidemocráticas, antifeministas, homófobas y aporofóbicas de VOX, de las que alardea sin recato alguno. 

Creemos, por ello, que es nuestro deber y también el de otras instancias eclesiales, incluido el propio Consejo Episcopal o la Vicaría para el desarrollo humano integral y la innovación o Caritas diocesana


o Justicia y Paz, advertir de este riesgo. Aunque el PP y VOX tiendan a presentarse como quienes mejor defienden los intereses de la Iglesia Católica, y aunque haya católicos que así lo crean, en lo relativo a algo tan fundamental como es tender la mano a “los cansados y agobiados” no creemos que puedan ser tenidos como modelo. Y si la Iglesia católica, sus jerarquías y sus bases, aparece ante los que sufren como ajena a lo que les sucede o como quien confraterniza con quienes les causan y no remedian sus padecimientos, cundirá en ellos y en otras personas el desencanto y le darán la espalda. 

Por eso alzamos nuestra voz y hacemos un llamamiento a los electores y electoras de la Comunidad de Madrid, particularmente a quienes nos decimos seguidores de Jesús, para que el próximo día 4 de mayo nuestro voto no contribuya a que el riesgo de que en nuestra Comunidad los más desvalidos sufran mayor desamparo se convierta en un hecho real. Además del PP y VOX, existen otras fuerzas políticas en las que podemos depositar nuestra confianza y consideramos, por los motivos expuestos, que sería razonable que esa fuese la decisión de la mayoría de los votantes de nuestra Comunidad. Aunque, lógicamente, cada cual es libre de votar a quien le parezca. 

No están directamente en juego los grandes y, en algunos casos, ficticios problemas políticos de los que tanto hablan estos dos partidos y hacia los que ya intentan que dirijamos nuestra atención durante la campaña electoral, sino, como hemos tratado de resaltar, otros más concretos y cercanos. No se juega en estas elecciones la unidad de España, ni la cuestión lingüística, ni el apoyo a los terroristas de ETA, ni el sistema educativo español, ni la legislación del aborto o la eutanasia o la diversidad de género, ni el problema migratorio. Están en juego problemas que tienen que ver con el bienestar o el malestar de quienes más sufren entre nosotros, en los pueblos y en los barrios de las ciudades de la Comunidad de Madrid. Como cristianos y cristianas que vivimos y votamos en este ámbito geográfico, sin desentendernos de los problemas generales, esto es lo que ahora nos preocupa. Y animamos a que ningún votante se quede en casa el día cuatro de mayo, especialmente los que más perjudicados se verían si la coalición PP/VOX asume el poder. A saber, los hombres y mujeres que se encuentran o pueden encontrarse en grave situación de desamparo económico, cultural o sanitario. 


Comisión Permanente del 

Foro “Curas de Madrid y Más” 

viernes, 5 de junio de 2020

Relato 5




Lo que yo he vivido
Relatos en tiempos de pandemia


Relato 5


José María Martínez


Cuando el 9 de marzo de este año 2020, tan especial, saltaron todas las alarmas, no sabía cuánto era lo que el desconocido virus me iba a hacer perder, meditar, anhelar y agradecer. Quiero hablarles de todo ello.

Empezaré por lo que perdí. La pérdida que más me dolió fue la seguridad de que estábamos en el barco seguro del progreso, y constatar que el progreso no es lo mismo que hacernos ricos dejando que otros se empobrezcan. Desde el punto de vista religioso, litúrgico, constatar que la pérdida de las Misas por el cierre de las iglesias, no se reemplazaba por la insistencia en hacer de la vida familiar un lugar teológico donde la Palabra se hace protagonista. 

Escribo desde la fe y desde el deseo de vivirla con mayor profundidad y comunión. Soy Hermano de La Salle.

De jovencito oí que Pio XII aconsejaba que, puesto que la gente no entendía el latín, rezara oraciones piadosas y el Rosario durante la Misa. No entendía semejante disección o separación; eran otros tiempos.
Llegó el Concilio y su documento Sacrosanctum Concilium, sobre la Liturgia; aquello era otra cosa, aconsejaba que las comunidades hicieran uso de su propia creatividad, que se tuviera en cuenta la idiosincrasia de los pueblos para la celebración, etc. Yo estaba de Profesor del I. San Pío X.  Y con mis compañeros hicimos seminarios sobre la Liturgia y su renovación. Al poco sonó la voz de autoridad: Pero con autorización de la jerarquía. Se acabó.
Al poco tiempo escribimos un folletito en el que se decía que “Una fuerte helada había caído en la primavera de la renovación litúrgica”. Había cambiado la lengua y se hablaba la lengua materna. O sea que el día 15 de agosto ya podíamos decir en mi pueblo de Navarra  que “llega la princesa bellísima vestida con oro de Offir”; impronunciable e irrecordable para el pueblo. Pero seguimos adelante, en la 1ª lectura de ese día la gente escuchando: “un enorme dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto éste naciera.” ¿Esto es la renovación litúrgica? Habrá que decir: si no entienden, que se echen una partidita al mus, o al subastao (sic).
Con esto del virus, ha habido quien ha suspirado por las iglesias abiertas todo el tiempo, pues no podemos ir a Misa y comulgar. O sea que, sin Misa, ¿ya no queda posible vida espiritual, vida de la gracia y del espíritu? ¿Se ha recomendado una vida cristiana con la Palabra de Dios, la oración, la caridad? Además, asisto en la TV2 a la Eucaristía de las 10,30 en la Capilla del envío, de la Conferencia episcopal; cada domingo un Obispo, y de quita y pon solideos y mitras. Algunos representantes simbolizarían la Comunidad.
En el artículo de la Permanente del Foro leo: “En ellas (celebraciones de las primeras comunidades) desaparecen las diferencias entre hombres y mujeres, se acortan las distancias entre laicos y clérigos, se da voz a toda la asamblea, se generaliza la participación y, cuando es preciso, la toma de decisiones entre todos los miembros.” Benedictus qui venit...

Pero los siglos crean tabúes. ¿Cómo comulgar si mandan comunión espiritual? Menos mal que yo vivo en comunidad y distribuyo la comunión en su momento. Pero suenan los tabúes (no los tambores) de extrañeza. Mucho tenemos que cambiar, peor no por cambiar ni menos para cambiar las formas y el contenido de lo que es la comunidad, la comunión, la celebración y la vida del creyente. Ánimo, pues, al Foro, a esa cuadrilla de bienintencionados, hombres y mujeres de fe, que resuene más su voz.

José María Martínez
2 de junio de 2020