lunes, 7 de febrero de 2022

Desde el Estado de Alarma a la Consulta Sinodal


 

Desde el Estado de Alarma a la Consulta Sinodal 
Dos años de Historia del Foro 

Jesús M. López Sotillo 


    Cuando el 10 de febrero de 2020, en torno a las 9:15 de la tarde, dimos por concluido el 8º Coloquio abierto del Foro "Curas de Madrid y Más", puesto bajo el lema “¿Por qué continúa la desafección eclesial? ¿Cómo revertirla?”, no podíamos figurarnos que tardaríamos 643 días en volver a reencontrarnos para celebrar el coloquio número nueve. Y, cuando el 15 noviembre de 2021 dimos por concluido este coloquio del reencuentro, tampoco podíamos figurarnos que faltaban pocos días para que diera comienzo la sexta ola de la pandemia, la menos mortífera de todas, pero la que más contagios, con mucha diferencia, ha producido. Esta ola es, también, la que nos va a impedir, por prudencia, convocar ahora en febrero, como teníamos planeado, el 10º Coloquio abierto

En estas páginas, que ahora escribo, quiero dejar constancia de cuál ha sido la historia del Foro en estos dos años de convulsión mundial a causa de la entrada en nuestras vidas del Covid19. Con sus diversas variantes, y movido por su afán por replicarse, ha causado muchos daños personales y un enorme desbarajuste social, que también ha afectado a entidades pequeñas, como la nuestra. 
En todo ese tiempo la Comisión Permanente ha jugado un papel importante en la historia interna del Foro. Hasta principios de este curso ha estado formada por Mila de Diego, Marta Merino, Jesús Sastre, José Manuel Coviella, Jesús Copa, Jorge de Dompablo, Javier Sánchez y yo mismo, Jesús L. Sotillo. Pero también ha jugado un papel importante Javi Baeza, encargado diocesano del Centro de Pastoral San Carlos Borromeo. Durante unos años fue miembro de la Comisión y durante estos meses en varias ocasiones se ha puesto en contacto con nosotros para hacernos propuestas sobre iniciativas que el Foro podía llevar a cabo. 



    Nosotros, como el resto de la población, no pudimos desde mediados de marzo de 2020 reunirnos de forma presencial. Tampoco sabíamos al principio nada de videoconferencias. Pero nuestro grupo de WhatsApp ha echado humo durante todo este tiempo. Antes de que se decretara el estado de alarma, todavía tuvimos ocasión de acordar por esa vía que el Foro prestase su adhesión a la convocatoria “Revuelta de las mujeres en la Iglesia. Hasta que la igualdad se haga costumbre". Nos dio tiempo, también, a elaborar y difundir la crónica del 8º Coloquio, puesta bajo el título de “Contra la desafección eclesial: que la Iglesia valore y escuche a cada persona. Que ayude y se deje ayudar”


Luego, a partir de la segunda semana de marzo, los contagios aumentaron exponencialmente, el número de hospitalizaciones no hacía más que incrementarse, el porcentaje de camas ocupadas en los hospitales por enfermos Covid amenazaba con colapsarlos en poco tiempo, las UCI no daban casi más de sí, el número de fallecidos se disparó. En cuanto que fue patente que este proceso estaba en curso, el Gobierno decretó un estricto Estado de alarma, el primero de los que iban a venir. Se extendió por todas partes la perplejidad, el casi no creernos que nos estuviera pasando todo esto a nosotros y al resto del mundo. 
En la Comisión Permanente, a través del WhatsApp, comenzamos a hablar de todo ello, a comentarlo apasionadamente, a discutir entre nosotros a causa de los diferentes modos de analizarlo y de enjuiciar las determinaciones políticas del Gobierno, puesto al mando de las todas las operaciones destinadas a combatir la pandemia. Y, pronto, también polemizamos sobre las determinaciones que fueron tomando las autoridades autonómicas, así como sobre las disposiciones de las autoridades eclesiásticas y las conductas tanto de los dirigentes religiosos como de los creyentes de menor rango. Polemizamos, así mismo, sobre las estrategias que pusieron en marcha los diferentes partidos políticos. 


    A finales de marzo, y en medio del torbellino personal y colectivo en que nos encontrábamos, la Comisión acordó elaborar y enviar al resto de los miembros del Foro y a algunos medios de comunicación un breve mensaje, que quería ser un mensaje de saludo y de esperanza. Lo titulamos “Palabras en tiempos de pandemia. Nota de la Comisión Permanente del Foro curas de Madrid y Más". Por entonces ya empezó a saberse que los ancianos contagiados en las residencias no estaban siendo derivados a los hospitales y que morirán como chinches, solos, sin apenas atención sanitaria, cerrados en sus habitaciones. Empezó a saberse también que en los propios hospitales al llevar a cabo el triage cuando se producía el ingreso de contagiados y cuando había que decidir a cuáles se llevaba a las UCI los ancianos estaban siendo relegados, más aún que en algunas autonomías se cursaron órdenes para que a los que estaban en residencias ni si quiera se los trasladara a los centros sanitarios. Todos empezamos a conocer casos de personas conocidas contagiadas, hospitalizadas y fallecidas. Y, cuando cabía esperar, que las fuerzas políticas aunaran esfuerzos para afrontar la grave situación que atravesábamos, se desataron las hostilidades entre ellas. 

En la Comisión Permanente, como queda dicho, hablábamos de todo esto en encendidos debates. Hablamos también en abril de dos sacerdotes y profesores fallecidos en esos días, muy conocidos, queridos y valorados, que en algún momento tuvieron relación con el Foro, Juan Martín Velasco, y Rufino Velasco. 



    Poco a poco empezó a bajar la incidencia acumulada. Desde primeros de mayo se fueron produciendo las diferentes fases de la desescalada, y los miembros de la Permanente nos planteamos la posibilidad de celebrar a finales de junio un nuevo coloquio abierto presencial. Se produjo también por entonces la primera llamada de atención de Javi Baeza. El 29 abril se puso en contacto con nosotros para pedirnos que elaboráramos e hiciéramos público un documento sobre la liturgia en medio de la pandemia. 



    Para hablar del posible encuentro presencial y de si aceptábamos el reto que Javi nos planteaba, acordamos celebrar una videoconferencia, la primera. Tuvo lugar el 4 mayo de 2020. En ella estuvimos de acuerdo en que era un poco precipitado organizar un coloquio abierto presencial. Pero como queríamos daros a los miembros del Foro la oportunidad de poner en común lo que habíamos pensado, vivido y sentido en estos duros meses de pandemia, acordamos proponeros participar en una especie de juego, que llevaríamos a cabo a través del correo electrónico y de nuestra página web. Lo titulamos “Galería de relatos: lo que yo he vivido.” Se trataba de que, tras un párrafo inicial común, cada cual contara en un relato breve la experiencia vivida en los meses de confinamiento. Aunque no muchos, sí llegaron unos cuantos e interesantes escritos. 


Pero, además, en esa misma videoconferencia, acordamos hacer nuestro el reto que nos proponía Javi Baeza: elaborar un documento sobre la liturgia en tiempos de pandemia. Encargamos la elaboración del primer borrador a Mila de Diego y a Marta Merino, por ser mujeres y por ser seglares.


 

    Queríamos que el propio lenguaje del texto y su estructura, a parte de su contenido, tuvieran un aire distinto al que suelen tener los textos escritos por eclesiásticos. En pocos días llevaron a cabo el encargo. Su texto realmente tenía otro aire. Pero no fue sencillo llegar a un consenso respecto a la estructura y al contenido del mismo. Había puntos conflictivos en los que costó trabajo acercar posiciones. Después de escuchar a unos y a otros, y manteniendo el esquema general de primero, yo elabore un segundo borrador. Para acercar posiciones, organizamos una segunda videoconferencia. No fue posible un acuerdo pleno, pero la mayoría, tras introducir algunas enmiendas, dio el visto bueno al texto final. Lo enviamos al resto del Foro y a los medios de comunicación el 29 de mayo de 2020, con el título: “Por una nueva forma de celebración litúrgica. Reflexión de la Comisión Permanente del Foro Curas de Madrid y Más, cuando los templos vuelven a estar abiertos". Tuvo cierto eco. Y, aunque suscitó reacciones enfrentadas, en general fue bien acogido. 


    Jesús Sastre, cuya madre centenaria vivía en la Residencia de la Santísima Virgen y San Celedonio, una de las que acabó arrojando un alto porcentaje de ancianos fallecidos en circunstancias dramáticas, por esos días ya se había implicado en la denuncia de lo que había pasado en esa y en otras muchas residencias de ancianos. Y fruto de ese compromiso fue su participación activa en la creación y en la puesta en funcionamiento de la Plataforma en Defensa de la Dignidad de Mayores en Residencias (PLADIGMARE). 


    Llegó el verano y con él llegó, también, un atisbo de esperanza entre el fin de la primera ola y el comienzo de la segunda. Pero llegó, también, otra noticia triste para el Foro, la muerte de Pedro Casaldáliga, el día 8 de agosto. Fue un hombre, un sacerdote y un obispo muy cercano a nosotros por su sensibilidad social y por su modo de entender, vivir y enseñar el Evangelio. Varios miembros del Foro tuvieron la fortuna de conocerle y de tratar con él. Benjamín Forcano y Evaristo Villar, entre otros. Le pedimos a Javier Sánchez, sincero y profundo admirador de su vida y de su obra, que escribiera un texto en memoria suya y como nuestro humilde homenaje. Se puso a la tarea y, tras una breve revisión, lo difundimos el día 12 de agosto, bajo el título “Pere Casaldáliga, un obispo diferente. Una palabra del Foro Curas de Madrid y más”


    Pese a ser tiempo de vacaciones, la Comisión Permanente no se las tomó, seguimos comentando la actualidad política, social y eclesial con viveza y pasión. Pero no volvimos a entrar en contacto con el resto del Foro hasta noviembre de 2020. Entre medias habíamos vivido otra ola de pandemia, la segunda, entre agosto y noviembre. Por su causa no pudimos retomar la marcha presencial del Foro a principio del curso 2020/2021. 


    A comienzos de noviembre saltó a la opinión pública un tema que poco tenía que ver con la pandemia, pero sí mucho con la Iglesia y, en concreto, con la Diócesis de Madrid. El tema de las Fundaciones de la Iglesia que tienen su sede o desarrollan algunas de sus actividades en Madrid. El responsable diocesano de supervisarlas, con el beneplácito del obispo, y sin hacerle saber que estaba jugando a dos bandas, había instado a varias de ellas a vender su patrimonio o a encomendar la gestión del mismo a personas o empresas que se lo comprarían a buen precio o que lo gestionarían de un modo mucho más rentable. El aliciente era que este modo de proceder les iba a proporcionar ingresos mucho más cuantiosos, con los que ellas y la propia diócesis podrían financiar mejor sus obras caritativas y hasta llegar a construir lo dio en llamarse una “Ciudad de la Misericordia”. La realidad no fue tan idílica, sino que se destapó un entramado de intereses, que perjudicaba a terceras personas, que denunciaron el caso, y que descapitalizaba a las Fundaciones, condenándolas a una pronta extinción por falta de recursos. 


    También por entonces estaba candente el corte de suministro eléctrico que efectuó la compañía Naturgy en las viviendas de los asentamientos ilegales de la Cañada Real Galiana que se encuentran en los municipios de Madrid y de Rivas Vaciamadrid,. Llegaba el frío y muchas familias pobres, especialmente en los Sectores 5 y 6, no tenían ni con qué alumbrarse ni con qué calentarse ni con qué calentar el agua para lavarse a sí mismos o para lavar y fregar su ropa y sus cacharros.         

    Y no se veían visos de solución inmediata. 
Se produjo, así mismo, el 11 de noviembre, la muerte por Covid19 de Pedro Sánchez Menéndez. Muy querido fraile dominico de la comunidad de Vallecas, bueno donde los hubiera, siempre completamente volcado en vivir y difundir un modo de cristianismo centrado en la ayuda a los más necesitados. Y miembro del Foro desde su fundación en 2007. Tuvo lugar, también, el 25 de noviembre, organizada por la Comisión diocesana por una vida libre de violencia contra las mujeres, la celebración “Memoria y esperanza – libres de violencias”, de la que una parte de la misma fue la acción que llamaron “Por ellas doblan las campanas”. Consistía en tocar a difunta a una misma hora en los templos que se adhirieron a la iniciativa y especialmente en la Catedral. 


    Desde la Comisión Permanente nos fuimos haciendo eco, de uno u otro modo, de todos estos asuntos e hicimos partícipe de nuestras iniciativas al resto del Foro


    Como la polémica en torno a las Fundación de la Iglesia en vez de aplacarse fue cobrando más notoriedad en los medios de comunicación, Jesús Sastre, afectado directamente por el asunto pues una de las fundaciones implicadas, la Fundación de la Santísima Virgen y San Celedonio, es la dueña de la residencia del mismo nombre donde está su madre, nos propuso que el Foro o la Permanente hiciera público un documento reflexionando sobre el asunto, que no sólo estaba generando muchos damnificados sino que, también, estaba dañando la imagen de la Iglesia diocesana. 


    Nos pareció un empeño oportuno, aunque complejo, y le encargamos que hiciera un primer borrador, cosa que llevó a cabo con diligencia. Tomándolo como texto base, fuimos perfilando su tono y su contenido. Yo me encargué de dar forma a la versión final. Como venía ocurriendo con otros documentos, no obtuvo la aprobación del conjunto de la Permanente, pero sí de la mayoría. Y lo enviamos al resto del Foro y a los medios de comunicación el día 22 diciembre en de 2020. Lo titulamos “La Diócesis de Madrid y sus Fundaciones. Un relato y unas reflexiones del Foro Curas de Madrid y Más


    A parte de describir como se fraguó este problema y qué personas intervinieron en sus polémicas operaciones urbanísticas, advertíamos de lo peligroso que es y lo poco acorde que resulta, según nuestro modo de entenderlo, con el estilo evangélico, que la Iglesia escuche los cantos de sirena de quienes la engatusan con promesas de obtener para ella de su patrimonio, mediante una adecuada y experta “gestión profesional”, eufemismo de “especulativa”, cuantiosos beneficios, que pueden ser aprovechados para financiar de modo más holgado sus múltiples acciones pastorales, entre ellas las de tipo caritativo. Hicimos una amplia difusión del texto, aunque no todos los medios a los que lo enviamos se hicieron eco del mismo. Tampoco recibimos ningún comentario de dos autoridades diocesanas a las que creímos oportuno hacérselo llegar directamente, el obispo auxiliar de Madrid Don José Cobo y el Vicario de la Vicaría para el desarrollo humano integral y la integración, Don José Luis Segovia. Pero también tuvimos noticias de reacciones positivas. 


    Pocos días después, como el problema de la Cañada Real Galiana no daba muestras alguna de que fuera a solucionarse a corto plazo, varios colectivos civiles y religiosos que actúan en la zona, entre ellos la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada, preocupados por la situación tan penosa que vivieran muchos cientos de personas y entre ella bastantes niños, acordaron enviar una Carta al Papa Francisco, para pedirle que mediara en el conflicto. Pidieron adhesiones. Y la Permanente decidió dar la adhesión del Foro. El texto fue entregado en la Nunciatura Apostólica el 8 de enero de 2021, con la firma de Javi Baeza, en nombre de las muchas Comunidades firmantes. 

    Desde entonces y hasta marzo, lógicamente, siguieron pasando cosas en los ámbitos político, social y eclesial. Y en la Comisión Permanente las comentamos y debatimos, pero sin llegar aponernos en contacto con el resto del Foro. Lo hicimos de nuevo con ocasión de la convocatoria del colectivo Revuelta de las mujeres en la Iglesia. Hasta que la igualdad se haga costumbre" para celebrar el Día de la Mujer. Ese año sus celebraciones las pusieron bajo el lema con resonancias evangélicas “Si las mujeres callamos, gritarán las piedras”. Y desde la Permanente difundimos el anuncio, incitando a participar en los actos programados, que por las restricciones debidas a la pandemia, se celebraron el siete de marzo en el Centro Pastoral de San Carlos Borromeo, en lugar de ante la catedral de la Almudena, como en 2020. 


    En esos primero días de marzo, la situación política, que ya venía siendo muy tensa durante la mayor parte de la pandemia, se tensó un poco más en nuestra Comunidad Autónoma. El día 10 La presidenta Isabel Díaz Ayuso dio por rota la coalición con Ciudadanos, disolvió la Asamblea y convocó elecciones para el día 4 de mayo. No era un asunto directamente eclesial, pero ni a la Permanente ni al resto del Foro podía dejarles indiferente. El compromiso social de la mayoría de nosotros con los más desfavorecidos y maltratados de la sociedad nos hizo temer inmediatamente que la mejor o peor atención a los mismos dependía mucho de cuál fuera el resultado electoral y de cuáles pudieran ser los pactos postelectorales necesarios para poder gobernar. 


    Por aquellos días nos llegaban también noticias de otro tipo, pero no ajenas del todo al Foro y a nuestra preocupación por los colectivos injustamente marginados en la Iglesia. Llegaban de Alemania. Un grupo de curas católicos había manifestado públicamente su disposición a bendecir en una ceremonia religiosa la unión de parejas homosexuales que se lo demandaran. 





    El día 17 y el día 18 de marzo de 2021 nuevos mensaje de Javi Baeza nos invitaban a decir y a hacer algo en torno a ambos asuntos, el de las bendiciones de parejas homosexuales y el de las elecciones autonómicas. Nos sugería que invitáramos a los curas del Foro a hacer un manifiesto similar al de los curas alemanes y que abriéramos un debate entre los miembros del Foro para tratar de fijar y de dar a conocer una postura común ante la convocatoria electoral. 

    Pocos días después, el 22 de marzo, celebramos una tercera videoconferencia. Los miembros de la Permanente queríamos dialogar entre nosotros de ambas propuestas viéndonos y escuchándose en directo aunque fuera online. Acordamos sacar una nota sobra ambos asuntos, pero de la referente a las bendiciones de parejas homosexuales no llegamos ni siquiera a preparar un borrador. Toda nuestra energía la pusimos en la que debía decir algo en torno a las próximas elecciones autonómicas. 


    Descartamos organizar una consulta general dirigida al Foro para ir consensuando una respuesta común. No podíamos hacerla de modo presencial por causa de la pandemia. Pero es que, aunque hubiera sido posible, sabíamos que habría sido complicado alcanzar consenso en un par de horas, tratándose de un tema tan polémico. Y llevarlo a cabo mediante el intercambio de correos electrónicos nos pareció que iba a resultar un empeño casi imposible. 
    No obstante seguía pareciéndonos oportuno decir algo. Y asumimos el reto de ser nosotros, la Comisión Permanente, quienes lo hiciéramos. Pero no para comunicar el resultado, como otras veces, al resto del Foro y a otras personas e instituciones ajenas al mismo y a los medios de comunicación, sino únicamente al resto del Foro. Serían sólo unas reflexiones de la Permanente que compartíamos con vosotros, por si os podían servir de algo. Sin presentarla como la única reflexión ni la única postura que cabe deducir de la lectura de los Evangelios y de la Doctrina Social de la Iglesia. Estaba, no obstante, condicionada, como ya queda sugerido, por nuestra común preocupación de que la sociedad, en este caso nuestra Comunidad Autónoma, trate lo mejor posible a los más necesitados y desvalidos, ayudándoles a salir de su situación precaria o, al menos, haciéndosela más fácil. 


    Tampoco, como en el caso de los anteriores documentos elaborados en estos meses de pandemia, fue fácil lograr la redacción de un texto consensuado, que pudiéramos presentar como el pensar y el sentir de la Permanente en su conjunto. Después de realizar un análisis de la situación política en nuestra Comunidad y de dar cuenta del mismo en el texto, tarea no exenta de polémicas internas, tocaba pensar qué sugerencia de voto hacíamos, si es que hacíamos alguna. La unanimidad fue imposible. Pero a la mayoría nos pareció, que dejando claro que de la lectura de los textos de la Biblia y de la Tradición no se desprende una sola manera de afrontar los problemas políticos, desde nuestro modo de entender y de vivir el seguimiento de Jesús de Nazaret, estaba justificado lanzar una llamada a votar de forma que no se favoreciera un resultado electoral que hiciera posible el triunfo de la más que probable coalición del PP y VOX. 


Finalmente, el día 21 de abril de 2021, a trece días de las elecciones, enviamos el texto al resto del Foro. Llevaba este significativo título: “Ante las elecciones en la Comunidad de Madrid. Reflexiones de la Comisión Permanente del Foro Curas de Madrid y Más para compartir con el resto del Foro.” 

    Pronto, sin embargo, estas recomendaciones “privadas”, se hicieron públicas y corrieron por los medios de comunicación. Creando un cierto revuelo. Nos solicitaron entrevistas, pero acordamos no conceder ninguna, porque no era nuestra intención dar doctrina abierta a quien quisiera escucharla, sino compartir nuestras reflexiones y nuestros puntos de vista con vosotros. Aunque, de todos modos, hemos de reconocer que tampoco nos molestó mucho que se conocieran. 


    Más difundidas y comentadas que lo que habíamos imaginado, el caso es que no sirvieron para lograr que la coalición PP/VOX fuera posible. Simplemente resultó no ser necesaria, porque el triunfo de Isabel Díaz Ayuso, para sorpresa de muchos, incluidos nosotros, fue espectacular e incontestable. 


    Algo desencantados, aunque el contacto entre nosotros siguió siendo vivo, no volvimos a contactar con el resto del Foro hasta pasado el verano. De nuevo fue Javi Baeza el encargado de darnos un toque de atención. Tras la tercera y la cuarta ola de la pandemia, a finales de septiembre la incidencia acumulada de contagios había bajado bastante y cabía la posibilidad de plantearse la celebración de coloquios presenciales. Es lo que Javi nos propuso el 27 de septiembre. Estuvimos de acuerdo con él y nos pusimos en acción para ir viendo cómo organizar, cuándo y dónde nuestro 9º Coloquio abierto


    Con el arranque del curso 2021/2022 y con la próxima vuelta a los coloquios presenciales, Jesús Sastre nos comunicó su intención de dejar la Comisión Permanente, pues ocuparse de los asuntos de la plataforma PLADIGMARE le lleva mucho tiempo y quiere dedicarse a ella de manera intensa. Ha sido un miembro importante y muy activo dentro en la Permanente, y lamentamos su marcha. Así se lo hicimos saber y le mostramos nuestro sincero agradecimiento por el tiempo que ha permanecido en ella y por lo mucho que ha aportado desde el comienzo al buen funcionamiento del Foro. 


    Ya sin él, celebramos una reunión presencial, la primera desde enero de 2020, el día 22 de octubre. Fue en una local de la Asociación San Francisco de Asís, dedicada a la atención a inmigrantes, que preside Jorge de Domplablo, cercana a la parroquia Nuestra Señora de la Guía, de la que él es administrador parroquial y en la que ejerce las funciones de párroco. Acordamos que el 9º Coloquio abierto, el encuentro del reencuentro, tuviera tres partes. Saludo y oración inicial. Puesta en común de la experiencia religiosa que para nosotros ha supuesto vivir estos dos años de pandemia. Y Diálogo sobre el Sínodo de la sinodalidad, que por entonces estaba empezando a recorrer su fase diocesana. 


    El 9º Coloquio tuvo lugar, como todos los anteriores, en uno de los salones de la Parroquia La Sagrada familia, cuyo uso nos permite generosamente el párroco de la misma, Arturo Portabales González-Choren. Lo convocamos y celebramos bajo el título “Desde el Estado de alarma al Sínodo de la Sinodalidad. Mucha experiencia que compartir”·. Nos reunimos en torno a 25 personas. 


    Jesús Copa, con su amabilidad característica, se encargó de saludar a las personas asistentes, manifestando la común alegría de volver a estar juntos. Marta Merino y Mila de Diego, con la ayuda técnica de Carlos, el marido de ésta, dirigieron los minutos de oración. Mila fue la encarga de presentar este momento. Escuchamos la canción de Rozalén y Estopa “Vivir”. Meditamos brevemente a partir de la lectura del poema de Gabriela Mistral “El placer de servir”. Y terminamos rezando con las palabras de la oración “Que vea” del sacerdote jesuita José María Rodríguez Olaizola. 


    Tras esta primera parte de nuestro coloquio, Jorge de Dompablo fue el encargado de presentar y coordinar la segunda. Queríamos poner en común cómo hemos vivido religiosamente hablando estos dos años de pandemia, qué reflexión espiritual nos ha suscitado, a qué conducta religiosa nos ha conducido. Hubo numerosas intervenciones, algunas giraron en torno a Dios, en torno a qué hemos pensado en torno a él en estos meses tan difíciles. Otras se centraron en la fragilidad que ante él y ante su misterio y el misterio de la vida hemos experimentado, removidos por la epidemia causada por un virus, que sin ser consciente de ello, nos hacía enfermar y morir. Finalmente las hubo que hicieron hincapié en cómo, ante tanto dolor, el que ya existía y el que, a causa del Covid19, se sumó a él, decidieron seguir siendo, pese a los riegos, instrumentos de Dios, tendiendo sus manos hacia quienes necesitaban ser ayudados. 


    Finalizado este momento testimonial, abrimos la tercera parte del coloquio. Fui yo mismo, Jesús L. Sotillo, el encargado de presentarla y de coordinar su desarrollo. Giró en torno a la XVI Asamblea General Ordinaria de El Sínodo de los Obispos, que se reunirá en octubre de 2023 para tratar el tema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. Hasta que llegue esa fecha han de desarrollarse dos fases preparatorias. De octubre de 2021 a agosto de 2022 la Fase diocesana, dedicada a las consultas sinodales, la más novedosa. De septiembre de 2022 a marzo de 2023 la Fase continental, en la que cobran importancias las Conferencias episcopales. 


    Antes de elaborar y de entregar a los obispos el Documento de trabajo (Instrumentum laboris) que han de estudiar en el Vaticano en octubre de 2023, ha querido el papa que se haga una consulta en todo el orbe católico a múltiples personas e instituciones, no solo eclesiales, sobre qué opinan en torno a distintas cuestiones que tienen que ver con la Sinodalidad de la Iglesia. Su deseo es que, una vez procesadas las respuestas, el relator elabore y entregue a los obispos de todo el mundo un Primer Documento de Trabajo, para que las conferencias episcopales, durante la segunda fase, lo estudien, enmienden y entreguen sus respuestas al relator. Este, a partir de lo que ellos digan, elaborará un Segundo Documento de Trabajo, que será el que reciban los padres sinodales para su estudio, debate y aprobación en la tercera y última fase sinodal, en octubre de 2023. 


    El día del 9º Coloquio abierto estaba empezando a desarrollarse la primera fase sinodal, de la que aún no conocíamos todos los detalles. Pero como sí sabíamos que en ella se iba a pedir a los católicos que respondiéramos a una serie de preguntas sobre la sinodalidad, nos planteamos “¿Qué preguntas nos gustaría que nos hicieran?” o, formulado de otro modo, “¿en torno a qué nos gustaría manifestar nuestra opinión a los padres sinodales para que la tuvieran en cuenta en sus debates sinodales?” 


    El coloquio fue también interesante, aunque no se ciñó sólo a contestar la pregunta planteada. Hubo quienes hablaron de que no tienen mucha confianza en que lo que se diga en esta consulta sinodal, de la primera fase, llegue a formar parte de los debates de la segunda y menos de la tercera fase. Otras personas dijeron todo lo contrario, manifestaron su gran confianza en que por primera vez en los tiempos recientes de la Iglesia la opinión de los cristianos de base va a ser escuchada y, es posible que, también tenida en cuenta. Finalmente un tercer grupo de personas expuso algunas preguntas concretas que le gustaría que nos hicieran: sobre el papel de la mujer en la iglesia, sobre el clericalismo que excluye de los puestos más relevantes de la Iglesia a la inmensa mayoría de los católicos y a todas las católicas del mundo, e impone su voluntad en todos los temas, aunque no responda al sentir de la mayor parte de los miembros de la Iglesia. 


    Llegados a este punto, dimos por terminado el Coloquio, con la alegría de haberlo podido celebrar después de tanto tiempo en que tal circunstancia no se daba. Poco podíamos figurarnos que ya entonces estaba empezando la sexta ola de la pandemia, mucho más contagiosa que las anteriores, pero, afortunadamente, menos mortífera gracias a la vacunación. Todavía seguimos metidos en ella. Por ello a los miembros de la Comisión Permanente, que no hemos dejado de estar en contacto, nos ha parecido prudente no convocar en febrero el 10º Coloquio abierto, sino dejarlo para marzo. Y aprovechar estar semanas intermedias para llevar a cabo, a través del correo electrónico, la consulta sinodal, según la Opción A, propuesta por la Comisión diocesana del Sínodo. Contiene una sola, pero importante, pregunta general. Reuniremos primero las respuestas particulares, elaboraremos con ellas una posible respuesta común del Foro, la pasaremos a consulta, y con las enmiendas oportunas, la aprobaremos y enviaremos a la Comisión diocesana


    Y hasta aquí la crónica de estos dos últimos años de historia del Foro. Mencionar tan sólo que el pasado día 2 de febrero suscribimos en nombre del Foro la Carta a la Conferencia Episcopal Española: Pasar de las tinieblas a la luz, promovida por Alandar, sobre cómo debieran proceder nuestros obispos ante los casos de pederastia eclesial. Y concluir deseando que estas páginas os sean de interés y provecho. 


Jesús L. Sotillo 

martes, 9 de noviembre de 2021

Desde “el estado de alarma” al Sínodo de la “Sinodalidad”. Mucha experiencia que compartir

 

Hola de nuevo a todas y a todos los que de algún modo habéis estado en contacto con el Foro “Curas de Madrid y Más” en algún momento de nuestra trayectoria. Recibid nuestro más cordial y afectuoso saludo. 

Para los miembros de la Comisión Permanente es una gran alegría volver a ponernos en contacto con vosotras y vosotros para anunciaros que, un año y algo más de nueve meses después de nuestro último encuentro presencial, que celebramos el 10 de febrero 2019, os convocamos al que podríamos llamar “El encuentro del reencuentro”. 

Lo estuvimos pensando hace días. La pandemia no ha desaparecido del todo, sino que rebrota una y otra vez, pero como la inmensa mayoría de nosotros está ya vacunada y el índice de contagios a día de hoy sigue estando está relativamente bajo, decidimos atrevernos a organizar ese reencuentro. Constituirá nuestra novena ocasión de estar juntos para reflexionar, dialogar y expresar nuestras opiniones. Guardando, eso sí, todas las medidas de seguridad que están vigentes. 



Así pues, si no hay circunstancias que lo impidan, nos volveremos a ver el próximo día 15 de noviembre, a las siete de la tarde, en el amplio salón de la parroquia de la Sagrada Familia en el que nos hemos reunido en anteriores encuentros. Guardando las distancias debidas y con mascarilla



Poco podíamos imaginar aquel lejano 10 febrero de 1019 que todos estábamos a poco más de un mes de enfrentarnos a una situación que nunca habríamos imaginado que tuviéramos que afrontar. Pero tal situación se produjo y no nos quedó otra que asumir cambios fundamentales en nuestro modo de vida. Y todo ello producido por un minúsculo elemento de la naturaleza, un virus, millones de réplicas de ese virus, que sin proponérselo nos iba a causar mucho daño e iba a poner patas arriba lo que creíamos que era sólido y estable. Mes tras mes han ido pasando los días, las semanas de éste largo y muy denso año y pico. Y nosotros, cada uno de nosotros, sabemos lo que hemos vivido y sufrido. Y lo que ha ido corriendo por nuestras mentes y nuestros corazones. 


Ahora, sin que todo eso haya pasado todavía a la historia, sin que forme parte ya sólo de nuestros recuerdos, los católicos de todo somos convocamos por el papa Francisco a dirigir nuestra mirada y nuestro pensamiento hacía algo no tan misterioso e inquietante como el COVID 19, hacia “la sinodalidad”, que, sin embargo, también tiene algo de enigmático. Y hacia la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que ha de celebrarse en octubre de 2023, para tratar el tema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”1. 

Desde ahora hasta agosto de 2022 se va a desarrollar una primera fase preparatoria, como sin duda sabéis la mayoría de vosotras y vosotros. Ha decidido el papa que durante ese tiempo se lleve a cabo en todo el orbe católico una consulta a todos los clérigos y a todos los laicos y laicas que formamos la Iglesia de Roma. Quiere que ejerzamos de ese modo lo que ha dado en llamarse “la sinodalidad”, con unas dimensiones hasta ahora no experimentadas. Nos convoca Francisco a dar forma y a hacer llegar a los obispos, incluido el obispo de Roma, nuestra opinión sobre una serie de cuestiones, que aún no conocemos con exactitud cuáles van a ser, para que, debidamente articuladas, pasen a formar parte del primer y del segundo “Instrumentum laboris”, que se publicarán, respectivamente, en septiembre de 2022 y en junio de 2023. Dichos textos se entregarán a los padres sinodales, para su estudio y comentario. Y su contenido se debatirá, finalmente, en las sesiones de ese magno evento eclesial. Tras todo ello, el papa, como prescribe el Código de derecho Canónico, expondrá en una “Exhortación Apostólica”, las conclusiones que haga suyas, con las determinaciones que decida dar a toda la Iglesia para su cumplimiento. 


Teniendo en cuenta lo que acabamos de decir, en la Comisión permanente acordamos que en nuestro “Encuentro del reencuentro” sería conveniente hablar sobre ambos asuntos, sobre lo vivido en la pandemia y sobre lo que el papa, como católicos, nos proponemos que vivamos en los próximos meses. 




Así pues, en el Coloquio abierto del día 15 de noviembre, pasados los saludos iniciales, que sin duda serán cordiales y gozosos, no exentos de alguna pena, y tras un primer momento de oración, preparada por Marta Merino y Mila de Diego, las dos mujeres que forman parte de la Permanente, abriremos un primer momento de reflexión y de puesta en común. Orientados y coordinados por Jorge de Dompablo, dedicaremos la primera parte de nuestro encuentro a poner en común cómo hemos vivido religiosamente hablando todo lo referente a la pandemia. No se trata de que nos contemos cuántos familiares o amigos hemos perdidos ni cómo nos hemos adaptado a vivir el aislamiento o cómo hemos ido recuperando la nueva normalidad. Se trata de poner en común qué ha supuesto para nuestra espiritualidad este tiempo de contacto permanente con el miedo a enfermar o a morir y con quienes han enfermado y con quienes han muerto, y hasta con quienes niegan la gravedad de lo que está sucediendo y se oponen a las medidas propuestas por las autoridades civiles para remediarlo. 





Tras este en primer momento, que puede ser importante, en la segunda parte de nuestra reunión volveremos los ojos hacia lo que desde el Vaticano nos propone el Papa, hacia esa consulta que, para poner en ejercicio la Sinodalidad, ha decidido llevar a cabo en todo el orbe católico. Desea que los obispos participantes en el Sínodo de 2023 lleguen al mismo conociendo las opiniones de los 

católicos del mundo entero sobre una serie de asuntos en torno a los que se nos va pedir el parecer. No conocemos aún, sin embargo, cuáles van a ser las preguntas concretas a las que hayamos de responder. Pero, según hemos acordado, dedicaremos unos cuantos minutos del “Encuentro del reencuentro”, orientados y coordinados por Jesús L. Sotillo, a hablar sobre Qué preguntas nos gustaría que nos hicieran y nos gustaría responder, para contribuir al bien de la Iglesia católica, de sus miembros, de los hombres y de las mujeres en general y hasta de nuestro maltratado planeta. 

No tenemos grandes pretensiones al planear el encuentro de esta manera. Nos mueve el deseo de conseguir que quienes participemos en él podamos expresar libremente, con sinceridad y hondura nuestra experiencia religiosa a lo largo de estos meses y nuestro parecer sobre la Iglesia actual y su futuro. 


Os animamos encarecidamente a sumaros a este 9º Coloquio abierto del Foro “Curas de Madrid y Más”. Nos saludaremos con afecto, rezaremos y tendremos ocasión de reflexionar, dialogar y opinar sobre nuestra fe y el modo de llevarla a la práctica hoy en día, fieles a nuestra razón de existir como Foro. 


Hasta el día 15. Un fuerte abrazo para todos y todas. 


La Comisión Permanente

6 de Noviembre de 2021 

jueves, 22 de abril de 2021

Ante las elecciones en la Comunidad de Madrid

 


Ante las elecciones en la Comunidad de Madrid 

Reflexiones de la Comisión Permanente del Foro “Curas de Madrid y Más” para compartir con el resto del Foro 


Madrid: 21 de abril de 2021 



La Comisión Permanente del Foro “Curas de Madrid y Más” pone en conocimiento del conjunto de miembros del Foro cuál es la postura mayoritaria de sus componentes ante las próximas elecciones en la Comunidad de Madrid

Somos conscientes de que no todos los que acudimos a nuestros encuentros pensamos lo mismo sobre cuál ha de ser el sentido concreto de nuestro voto. No creemos, asimismo, que a partir de la lectura de los textos bíblicos quepa señalar una opción política como la única que representa y articula de forma clara y plena lo que Jesús consideraría reflejo de “la voluntad de Dios”. Pero, os hacemos llegar nuestras reflexiones por si pueden seros de alguna utilidad en medio de las que también vosotros y vosotras, sin duda, estaréis haciendo. Nos hubiera encantado poder realizarlas juntos y juntos haber llegado a formular una posición consensuada, pero las circunstancias no lo permiten. 




Nuestro punto de partida 

Desde la interpretación que muchos de los miembros del Foro hacemos de los relatos evangélicos y de las enseñanzas que trasmite el resto de los escritos del Nuevo Testamento, y escuchando el mensaje de la Constitución dogmática “Gaudium et Spes” del Concilio Vaticano II, consideramos que, por fidelidad a Jesús, debe ser objetivo prioritario de los que nos decimos seguidores suyos lograr que en la sociedad disfruten del mayor bienestar posible cuantas más personas mejor, sin excluir por principio a nadie. Creemos, por tanto, que nuestro empeño político ha de ser que nuestros gobernantes tomen cuantas medidas sean necesarias para aliviar el sufrimiento de quienes viven en una situación de malestar permanente. Y esto, que habrían de hacerlo siempre, consideramos que cobra mayor razón de ser, si cabe, en estos tiempos de crisis social, sanitaria y laboral que estamos atravesando a causa de la pandémica COVID19. 

Haciéndose eco de la Doctrina Social de la Iglesia y desarrollándola, el papa Francisco desde los inicios mismos de su pontificado ha insistido constantemente en que esta preocupación debe tenerla como propia todo cristiano. Lo dijo ya en la Exhortación apostólica “Evangelii gaudium”, dada en noviembre de 2013, sale a relucir en la Encíclica “Laudato si'”, dada en 2015; y recorre de principio a fin la Encíclica Fratelli tutti”, dada en 2020. “Es un mensaje tan claro – dice en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium” –, tan directo, tan simple y elocuente, que ninguna hermenéutica eclesial – de los textos neotestamentarios – tiene derecho a relativizarlo” (EG 194). 

Siendo estas las convicciones que compartimos, nos causa profunda preocupación cuál acabe siendo el resultado de las elecciones convocadas en la Comunidad de Madrid. Del mismo depende que en ella se camine hacia el logro del objetivo mencionado o que deje de estar entre las preocupaciones de las personas elegidas para regir nuestras instituciones. 2 


No es una preocupación meramente teórica, sino fundada tanto en cómo se ha gobernado la Comunidad desde las últimas elecciones, como en las circunstancias concretas en que se han convocado las del próximo día 4 de mayo, tan sólo un año y diez meses después de aquellas 



Nuestro análisis de la situación 

Después de un largo proceso negociador, Isabel Díaz Ayuso superó la sesión de investidura, el 14 de agosto de 2019, y asumió el gobierno de la Comunidad, en coalición con Ciudadanos y contando con el apoyo externo de VOX. Por entonces no cabía pensar que su política fuera a ser menos liberal que la que llevaba ejerciendo el PP desde que comenzó a gobernar Madrid en 1995. Sin embargo, pronto empezó a verse que su liberalismo político era más radical que el de sus antecesores y antecesoras en el cargo. Se vio, también, enseguida que desde la presidencia de la Comunidad iba a ejercer de jefa de la oposición al gobierno de coalición del PSOE y de Unidas Podemos, con una crispación y un radicalismo mayor que el del presidente de su partido, Pablo Casado, y a la altura del practicado por los dirigentes de VOX. Ambos aspectos de su modo de gobernar en Madrid y desde Madrid se pusieron más en evidencia a partir del comienzo de la crisis provocada por la irrupción del COVID19 y con los sucesivos y diversos estados de alarma

Durante esta grave crisis sanitaria el ambiente político nacional y en especial el de la Comunidad de Madrid se ha crispado hasta alcanzar cotas muy elevadas. Y, como consecuencia de esta crispación, ha crecido la agresividad hacia el oponente político. VOX llega a describirlo como un “enemigo de España”, al que hay que expulsar del tablero de juego. De este modo, cuando la pandemia exigía unir fuerzas para combatirla, desde el PP nacional, desde el PP de la Comunidad de Madrid y desde VOX se ha arremetido contra prácticamente todas las decisiones que tomaba el Gobierno, fueran las que fueran. En estos ámbitos los gritos histriónicos no dejan escuchar las razones ni los datos, y crean un escenario en el que se nos escapaban los debates importantes, fomentando el frentismo. Pero es preciso destacar que este modo de proceder no puede generalizarse, pues en otros ámbitos, sin renunciar a las legítimas y necesarias diferencias, se ha buscado la convergencia de las diversas posturas, pensando en el bien común de los españoles. Es el caso del Ministerio de Sanidad y la mayor parte de las Comunidades Autónomas. O el del Ministerio de Trabajo y Economía Social y la Patronal y los Sindicatos

Apenas comenzó la pandemia a mostrar sus efectos más dañinos, se vio que las personas más susceptibles de resultar contagiadas eran las de mayor edad. Quedó demostrado que ni el sistema sanitario regional, gestionado por el Partido Popular desde 1995, ni la mayor parte de residencias de la Tercera Edad, dependientes de la Comunidad de Madrid, estaban en condiciones de prestar una atención adecuada a los miles de residentes que comenzaron a contagiarse en masa. Muchos de ellos, aplicando protocolos establecidos por la Comunidad, no fueron derivados a los hospitales y murieron solos, sin ayuda médica y con sufrimiento insoportable, al ahogarse en su propia insuficiencia respiratoria. Serán los tribunales quienes dicten sentencia sobre las diversas denuncias interpuestas por familiares de las víctimas, mientras tanto las actuales autoridades regionales no han reconocido la existencia de tales problemas, ni han admitido responsabilidad alguna en los padecimientos y en las muertes de tantas personas. 3 


Tampoco han dado síntoma alguno de que tengan intención de cambiar el tipo de políticas que han generado los problemas mencionados. Más aún, cuando en España, como en el resto del mundo, faltos de un tratamiento médico eficaz contra el virus y carentes de vacunas que evitaran los contagios, el Gobierno Central optó, como medidas de urgencia, por imponer diferentes modos de confinamiento y rastrear a los posibles contagiados, para que no contribuyeran a la expansión del virus, la Comunidad no sólo no contrató el personal necesario para llevar a cabo un rastreo exhaustivo, sino que, además, durante la primera ola, Isabel Díaz Ayuso criticó ferozmente las órdenes de confinamiento. Y en las siguientes, cuando pudo gestionarlos de forma directa, la presidenta se ha inclinado por decretar un tipo de restricciones de movilidad que salvaran los intereses de los comerciantes, especialmente los de la hostelería y los locales de ocio, aunque su eficacia para frenar los contagios sea muy limitada. Esto muestra que ha antepuesto lo económico frente a lo sanitario. Y, a su vez, ha seguido impulsando una gestión de lo público, incluida la fiscalidad, que beneficia a los mejor situados en la escala social, menoscabando la protección de los más vulnerables. Es decir de los que necesitan ayuda para hacer frente a su dependencia, o a su falta de vivienda o a su precariedad económica y cultural o a sus condiciones de vida indignas. Podrían ponerse numerosos ejemplos, pero baste citar lo que desde octubre lleva pasando con muchas de las personas que malviven en la “Cañada Real”. 

Así las cosas, Isabel Díaz Ayuso, tomando como excusa la moción de censura que el PSOE y Ciudadanos presentaron el día 10 de marzo en la Comunidad de Murcia, ha convocado las elecciones anticipadas que dan pie a la redacción y publicación de estas Reflexiones de la Comisión Permanente del Foro “Curas de Madrid y Más”. Es claro su propósito de desembarazarse de la incómoda compañía de Ciudadanos, aunque, a tenor de lo que indican las encuestas, para gobernar necesite los votos de VOX. Es una posibilidad que no descarta. Aunque conlleve la inclusión de algunos de sus dirigentes en el gobierno de la Comunidad. Y sin dar importancia a que promuevan políticas de enfrentamiento contra los que consideran “malos españoles” y de exclusión de aquellos que reclaman ayuda en su indigencia o atención a su diversidad, por no considerarlos dignos de recibirlas. 


Nuestros temores y nuestra postura 

Esta posibilidad, con claros visos de convertirse en real, nos alarma enormemente. Y no sólo como parte de la ciudadanía de Madrid sino también, insistimos, como cristianos y cristianas seguidores de Jesús. En coherencia con nuestra fe, consideramos un deber procurar que la sociedad, en general, y nuestra Comunidad, en concreto, tengan una legislación y un gobierno que defiendan y protejan los intereses de las personas más necesitadas, que viven o transitan dentro de sus límites territoriales. 

A nuestro juicio, esto debe formar parte del objetivo general, ya señalado, de que entre nosotros disfruten del mayor bienestar posible cuantos más hombres y mujeres mejor, no sólo quienes tienen una posición social más desahogada. Pero creemos que si para legislar y gobernar en Madrid llega a producirse la coalición entre el PP y VOX lejos de caminar en esa dirección, tomaremos el sendero contrario. Ya que al ultra liberalismo político y económico de Isabel Díaz Ayuso y su partido se sumarán las propuestas anticonstitucionales, antidemocráticas, antifeministas, homófobas y aporofóbicas de VOX, de las que alardea sin recato alguno. 

Creemos, por ello, que es nuestro deber y también el de otras instancias eclesiales, incluido el propio Consejo Episcopal o la Vicaría para el desarrollo humano integral y la innovación o Caritas diocesana


o Justicia y Paz, advertir de este riesgo. Aunque el PP y VOX tiendan a presentarse como quienes mejor defienden los intereses de la Iglesia Católica, y aunque haya católicos que así lo crean, en lo relativo a algo tan fundamental como es tender la mano a “los cansados y agobiados” no creemos que puedan ser tenidos como modelo. Y si la Iglesia católica, sus jerarquías y sus bases, aparece ante los que sufren como ajena a lo que les sucede o como quien confraterniza con quienes les causan y no remedian sus padecimientos, cundirá en ellos y en otras personas el desencanto y le darán la espalda. 

Por eso alzamos nuestra voz y hacemos un llamamiento a los electores y electoras de la Comunidad de Madrid, particularmente a quienes nos decimos seguidores de Jesús, para que el próximo día 4 de mayo nuestro voto no contribuya a que el riesgo de que en nuestra Comunidad los más desvalidos sufran mayor desamparo se convierta en un hecho real. Además del PP y VOX, existen otras fuerzas políticas en las que podemos depositar nuestra confianza y consideramos, por los motivos expuestos, que sería razonable que esa fuese la decisión de la mayoría de los votantes de nuestra Comunidad. Aunque, lógicamente, cada cual es libre de votar a quien le parezca. 

No están directamente en juego los grandes y, en algunos casos, ficticios problemas políticos de los que tanto hablan estos dos partidos y hacia los que ya intentan que dirijamos nuestra atención durante la campaña electoral, sino, como hemos tratado de resaltar, otros más concretos y cercanos. No se juega en estas elecciones la unidad de España, ni la cuestión lingüística, ni el apoyo a los terroristas de ETA, ni el sistema educativo español, ni la legislación del aborto o la eutanasia o la diversidad de género, ni el problema migratorio. Están en juego problemas que tienen que ver con el bienestar o el malestar de quienes más sufren entre nosotros, en los pueblos y en los barrios de las ciudades de la Comunidad de Madrid. Como cristianos y cristianas que vivimos y votamos en este ámbito geográfico, sin desentendernos de los problemas generales, esto es lo que ahora nos preocupa. Y animamos a que ningún votante se quede en casa el día cuatro de mayo, especialmente los que más perjudicados se verían si la coalición PP/VOX asume el poder. A saber, los hombres y mujeres que se encuentran o pueden encontrarse en grave situación de desamparo económico, cultural o sanitario. 


Comisión Permanente del 

Foro “Curas de Madrid y Más”